© George Riveron, 2009.
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Los días del perdón
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aullido por allen ginsberg


                                           we´re all beautiful golden sunflowers inside
                                                                           A . G .

hoy no tengo más que este disfraz de hombre
para asistir a tu llegada
un pañuelo de aguaceros
para escurrir los hermosos girasoles
que desprendes de la voz
y un ojo maldito
por el que miro cuán duros fueron tus anhelos

yo soy de los que desnudaron sus ángeles
angustiados        moribundos        consumidos
por el frío y la asfixia de la droga

ah       si yo tuviera
cómo devorar el fuego de la carne
y fundirme con él bajo la noche inmensa
pero he visto a los que se cortaron sin
        éxito las muñecas tres veces consecutivas
        abandonaron y se vieron obligados
        a abrir tiendas de antigüedades
        donde pensaron que se estaban volviendo viejos
        y se echaron a llorar
y no pude ofrecerles mis libélulas
este desequilibrio de hombre

si yo tuviera        al menos
la mano de carl donde apoyarme
donde escribir un breve poema
y ver el santo día de tu nacimiento

si yo tuviera       amigo allen
dónde acurrucar mi cuerpo
dónde echar a arder mis huesos e improperios
dónde cavilar con mi cabeza de animal fantasma
como aquellos que se sentaban sobre cajas
      inspirando la oscuridad bajo el
      puente y se levantaban para
      construir clavicordios en sus áticos

yo      que no he tenido más
que un acordeón transparente de sonido
y estos discos que escucho noche a noche

cuándo llegarás allen ginsberg
tomándole la mano a carl
para que todos sepan que le amas
que tus dientes son su arma filosa
en las madrugadas bajo el puente

estoy obsesionado
y no tengo más hilos que este ovillo
quiero llegar a ti
para averiguar si tú habías tenido una visión
para conocer la Eternidad
y me han sido negados los caminos

a tus sesenta y nueve años
vuelves a ser niño esperando la hora
de comenzar a andar
y yo estoy contigo
enfermo de tus poemas
cabizbajo y nervioso
y no estaré a salvo mientras no estés a salvo
y ahora estás realmente sumergido
en la absoluta sopa animal del tiempo
como quien se libera de su cáscara
y la convierte en el escudo de su gloria

llega pronto allen ginsberg
pero trae de carl
aunque sólo sea su recuerdo
ya nada devolverá a su cuerpo el alma
ni la salvará del verdadero pingpong del abismo

llega pronto
escaparé contigo
ahora Denver siente añoranza por sus héroes.