© George Riveron, 2009.
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Escritos invernales
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en la demorada cicatriz del polvo
con los pies en los gladiolos, duerme.
rimbaud
sobre una alfombra de hojas otoñales
he puesto el corazón
para que duerma su siesta-soledad
para que en la húmeda transparencia de la luz
su principal costumbre se diluya
con los pies enredados en el perfume leve de los gladiolos
le observo desangrarse
como el más antiguo de los deseos
murmurando con el ronquido de su saxo
una pobreza enorme
ceniza que el viento va fijando
en la demorada cicatriz del polvo
de nada sirve el cuerpo que
deseado hasta la lasitud
vi morir acuchillado
con un gesto lívido
suave como una canción
en los labios del recuerdo
cuerpo que transformé en bahía
en puerto al que llegaba
para saciar mi sed
bebiéndote la vida
y esos ojos inmensos donde cabía mi rabia
y mi benevolencia
sobre esa misma alfombra de hojas
que el otoño ha ido acomodando silenciosamente
he puesto también esta miseria que dios
en su más absoluta intimidad
nos va dejando
pétalos para abanicar el perfilado acento
de esos nombres
que hicieron de tu cuerpo
una sombra ajena
y muda.
acaso el corazón
con permiso de salvatore quasimodo
espléndido
como un salto de agua en mitad de la fuente
el bello muchacho atraviesa el patio
en busca del amor crucificado en el poste de telégrafo
billie holiday canta lover come back to me
y el viento serpentea con su voz los silencios de la noche
rotos interrumpidamente con el chirriar de las rejas
que se abren al paso del deseo
el bello muchacho se hunde
en la estrecha sombra del poste de telégrafo
elevando las manos al cielo
alrededor
un coro de voces gime
suplicando al joven dios
una lluvia de luz sobre la tierra
el viento serpentea lover come back to me
y tras las rejas que se cierran
acaso el corazón nos queda
acaso el corazón
y un gran vacío.